
La Clasificación de Niza determina en qué productos o servicios protegés tu marca ante el INPI. Elegir bien las clases evita conflictos, costos extra y registros incompletos.
Registrás tu marca, pagás las tasas, esperás meses… y cuando querés frenar a alguien que usa tu nombre, descubrís que lo registró en otra clase y no podés hacer nada. Elegir bien las clases de Niza no es un detalle administrativo: define dónde tu marca está protegida y dónde no.
Qué son las clases de Niza
La Clasificación de Niza es el sistema internacional que ordena todos los productos y servicios en 45 clases: las clases 1 a 34 agrupan productos y las clases 35 a 45, servicios. Es el sistema que usa el INPI en Argentina: cuando presentás una solicitud, tenés que indicar en qué clase (o clases) querés proteger tu marca.
El punto clave: tu marca solo queda protegida en las clases que registrás. El mismo nombre puede convivir registrado por personas distintas en clases distintas, siempre que no genere confusión.
Cómo saber qué clase le corresponde a tu marca
La regla práctica es describir con precisión qué vendés o qué servicio prestás, y recién después buscar la clase. Algunos ejemplos frecuentes:
- Clase 25 — indumentaria y calzado
- Clase 30 — café, panificados, golosinas y otros alimentos
- Clase 32 — cervezas, aguas y bebidas sin alcohol
- Clase 35 — venta al público, comercio electrónico y publicidad
- Clase 41 — educación, capacitación y entretenimiento
- Clase 42 — software y servicios tecnológicos
- Clase 43 — restaurantes, bares y gastronomía
El nombre de la clase es apenas un resumen: lo que vale es el listado detallado de productos y servicios de cada una. Ahí es donde la mayoría de los errores empieza.
Un negocio, varias clases
Pensá en una marca de ropa que además vende por su propia tienda online: el producto es clase 25, pero el servicio de venta puede justificar también la clase 35. O una cervecería artesanal: la cerveza es clase 32 y el bar donde la sirve, clase 43. En Argentina se presenta una solicitud por cada clase, así que la estrategia multiclase se define antes de presentar, no después.
Los errores más comunes
- Registrar en una sola clase pensando en el negocio de hoy, sin contemplar hacia dónde crece.
- Elegir por el nombre de la clase sin revisar su listado detallado.
- Copiar las clases de un competidor, que puede tener un modelo de negocio distinto al tuyo.
¿Y si elegiste mal?
No se puede «agregar una clase» a una marca ya concedida: hay que presentar una solicitud nueva, con sus plazos y costos. Mientras tanto, ese espacio queda libre para que otro lo registre. Por eso conviene definir bien el mapa de clases desde el inicio, junto con la búsqueda de antecedentes.
Definí tus clases con un agente, gratis
En la primera consulta —que es gratis— analizamos tu producto o servicio, definimos las clases exactas que necesitás y te decimos si tu marca está disponible en ellas. Después nos ocupamos de todo el registro ante el INPI, de la búsqueda a la concesión. Contanos qué hacés y armamos tu estrategia de clases →
¿Querés proteger tu marca?
Nos ocupamos de todo el trámite ante el INPI, de la búsqueda a la concesión.

