Registrar una marca no alcanza: en Argentina el titular debe usarla efectivamente. Conocé qué exige el INPI, cuándo puede declararse la caducidad y cómo proteger tu registro.
Qué es el uso efectivo
Es el empleo real del signo en el mercado en relación con los productos o servicios cubiertos por el título. Facturas, contratos, publicidad, etiquetas y presencia en puntos de venta son prueba habitual.
El uso tiene que ser real, efectivo y público, y estar vinculado a los productos o servicios para los que se registró la marca. Algunos usos que sirven para evitar la caducidad:
- Productos comercializados: la marca visible en envases o etiquetas de productos que se venden en el país.
- Publicidad y promociones: avisos gráficos, campañas digitales, catálogos físicos o en línea.
- Documentación comercial: facturas, órdenes de compra o contratos donde figure la marca.
- Uso parcial dentro de lo registrado: por ejemplo, la marca está registrada para «ropa» y se venden solo remeras.
Lo importante es poder probarlo: guardá muestras fechadas de ese uso. En los conflictos marcarios se discute no solo si la marca se usó, sino también dónde, cuándo y para qué.
Plazo de caducidad por falta de uso
La Ley 22.362 prevé que cinco años consecutivos sin uso efectivo habilita a terceros a solicitar la caducidad. También caduca por no renovar dentro de los plazos legales.
Lo establece el artículo 26 de la Ley 22.362: la caducidad procede a pedido de un tercero con interés legítimo, salvo que la falta de uso se deba a una causa de fuerza mayor debidamente acreditada. Además, entre el quinto y el sexto año del registro el titular debe presentar la declaración jurada de uso de medio término.
Desde la reforma de la Ley 27.444 (2018), la caducidad se tramita ante el INPI y la carga de la prueba recae sobre el titular: es quien tiene que demostrar que usó la marca en los últimos cinco años. El principio es el mismo en casi todo el mundo —use it or lose it—; en la Unión Europea, por ejemplo, una marca puede revocarse tras cinco años consecutivos sin uso.
Caducidad parcial: cuando se pierde solo una parte
La Ley 27.444 incorporó la caducidad parcial, que empezó a aplicarse en junio de 2023. Antes, una marca caducaba completa o no caducaba; hoy puede perder protección solo para los productos o servicios en los que no se usó.
El objetivo es evitar las «marcas de defensa»: registros amplios hechos para bloquear a otros, sin intención real de usarlos. En la misma línea, ya no se puede pedir una marca para «toda la clase», y registrar más de 20 productos o servicios dentro de una misma clase implica pagar tasas adicionales.
Para que proceda, en general se tienen que dar estas condiciones:
- La marca no se usó, de forma ininterrumpida, en los cinco años previos para esos productos o servicios.
- El titular no presentó la declaración jurada de uso de medio término.
- No se trata de una marca notoria en los términos del Convenio de París y del ADPIC.
- Quien pide la caducidad tiene un interés legítimo: por ejemplo, esa marca sin uso le impide registrar la suya.
No procede si una causa de fuerza mayor impidió el uso, y puede no aplicarse si la marca se usó en productos o servicios afines, aunque estén en otra clase.
Un caso: VANTAGE
Uno de los primeros casos de caducidad parcial en Argentina fue el de la marca VANTAGE, registrada también para consultoría en negocios agrícolas, pero usada solo en una cadena de farmacias. Como el titular no pudo probar uso en el rubro agrícola, se declaró la caducidad parcial y otro solicitante pudo registrar VANTAGE para asesoramiento agroindustrial. La lección: la marca tiene que usarse para los productos o servicios con los que se registró.
Otras formas de perder una marca registrada
- No renovarla: el registro dura 10 años y se renueva indefinidamente por períodos iguales. Si se vence el plazo, incluido el período de gracia con recargo, la marca se extingue. Ver cómo renovar tu marca.
- Registrarla de forma incompleta: proteger solo el nombre y no el logo, o no cubrir todas las clases en las que vas a operar.
- No vigilarla: si no te oponés a marcas parecidas que se publican en el Boletín, tu marca pierde exclusividad y termina conviviendo con ellas.
- Vulgarización: cuando la marca se convierte en el nombre común del producto. El caso más conocido es «aspirina», de Bayer; otros ejemplos habituales son cinta Scotch, Voligoma o jacuzzi.
Cómo protegerte
- Usá la marca tal como fue registrada, en las clases concedidas.
- Documentá ventas y material promocional en Argentina.
- Renová cada 10 años dentro del calendario del INPI.
- Si licenciás el signo, inscribí el contrato para que el uso del licenciatario te favorezca.
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